P. TIMOTEO IBARLUCEA

 

Cuadro de texto:  

Nombre:             Timoteo
Apellido:            Ibarlucea

Lugar nac.          Gaztelu
                           (Guipúzcoa)
Fecha nac.          11 / 12 / 1908

Vocación:           18 / 09 / 1924
Ordenación:        18 / 09 / 1932

Chile:  	             1933 - 1947

Perú                    1947 - 1994   
             Chiclayo
             Ica
             Surquillo...

Visitador:           1962  - 1967

Muerte:              10 / 08 / 1994

A los nueve años, llegó al colegio-seminario de Murguía sin saber una pizca de castellano, pero, como era muy listo, se puso pronto a la altura de los demás.

 

En el año 1933, este joven, ya sacerdote, llegaba a América. El día 8 de agosto partieron de Barcelona, con rumbo a Chile, los PP. Eladio Diez, Ignacio Lanchetas y Timoteo Ibarlucea. Van a echar los cimientos de una fundación en Arica, primer establecimiento de los PP. Paúles españoles en la República chilena.

 

Desde allí,  pasó a Perú donde fue uno de los “fundadores” de la Provincia. Mucho viajó este vasco, pero nunca en plan de turista.

 

Como persona, era un gran carácter. Bondadoso. Jamás se enfadaba. A su lado, no habitaba la tristeza. Hombre verdaderamente apostólico y piadoso, guardaba las costumbres de la Congregación a la que amaba de  verdad.

 

Su vida en América comenzaba en Arica regentando un colegio “que tenía aspecto  de pajar”, de tal forma que el alumnado no rendía exámenes en el plantel, sino en el Liceo Nacional. Pero, en pocos años, el cambio fue total. Recojo este dato: el 22 de noviembre, fiesta de Santa Cecilia, el  entusiasta P. Timoteo organizó un concierto. El programa fue variadísimo  y selecto y la ejecución perfecta.

 

Pues, al celebrar los sesenta años de estancia en tierra sudamericana, el P. Timoteo no recordará estas fiestas, sin embargo, lo que no olvidará son sus recorridos a caballo por  las montañas del norte de Chile a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Momentos hubo en que tuve que dormir en el suelo conociendo de cerca la pobreza. Allí, durante catorce años,  me encargué de arreglar bautizos y matrimonios.

 

En el año 1942, le encontramos en Chiclayo (Perú) con la idea de una posible fundación. Es indispensable leer la correspondencia entre el P. Plasencia y el P. Timoteo  para  conocer el origen del Colegio Manuel Prado (Chiclayo) y, por ende, la fundación de la Provincia de Perú.

 

Después de haber ocupado cátedras y cargos, fue  nombrado Visitador. Cuando, el 24 de enero, la comunidad se reúne para celebrar “su santo” uno de los temas de sobremesa fue “la residencia del Visitador”. Su antecesor había convertido Miraflores  en la “Casa Provincial”. Fue el  P. Timoteo quien decidió  escoger como residencia “La Asunción”, cuyas obras se estaban concluyendo.

 

El P. Francisco Ruiz del Campo enjuicia así  una de sus actuaciones como Visitador: Supo infundir  aliento a una veintena de nuestros sacerdotes jóvenes para que, durante las vacaciones, completaran sus estudios universitarios a fin de  lograr títulos pedagógicos que les permitieran incorporarse al magisterio nacional. Otra de sus preocupaciones fue “crear Provincia”. Cuando el P. Timoteo se hace cargo, la comunidad cuenta con 7 casas y 43 misioneros. Doce años más tarde, cuando él termina,  las casas son 13, y los misioneros, 93.

 

Su tercera edad la pasó en La Asunción. El P. Marciano Rodríguez, su sucesor,  le tenía por asesor y amigo. Y siempre le sirvió de magnífico apoyo. En los últimos años, su tarea favorita era tocar el órgano: “Tocaba con las manos, pero tenía el alma saturada de Dios”.

 

Polifacético el P. Timoteo. Era tenido por “mago”, “naturista”, “curandero”, “doctor “ y “santo”. ¿Habrá alguien en Perú que no conozca el Dermotim? (dermos, piel; tim, Timoteo). Medicina patentada, hecha a base de hierbas. Sirviéndose de ella, este Buen Samaritano curaba los cuerpos y salvaba las almas.

 

MARTINIANO LEÓN, C. M.