P. JESÚS TABOADA LABORRA

Corrían
los difíciles años de la guerra civil cuando Jesús Taboada
Laborra culminaba su carrera eclesiástica. El nuevo
óleo le infundía fuerza para aceptar, con riesgo, su estreno del sacerdocio. Así que solicitó Cuttak (India) como su destino. Para familiarizarse con el
inglés, pasó una no muy prolongada estancia en Inglaterra. Su ilusión se hizo
realidad en febrero de 1939, el día que
pisaba tierra misionera.
Allí le cayó en suerte Cattinga, uno de sitios más arriesgados. La Misión, que le había recibido con los brazos abiertos, no pudo evitar que le atacara la fiebre palúdica. ¡El paludismo! Había pisado su terreno y le pedía impuesto.
Desde la
comunidad, se filtraban los datos: Sigue
enfermo. Las noticias son alarmantes. ¿Estaba pagando la novatada?
Probado
con este bautismo inicial, ya podía considerarse indio. La fiebre física no había podido
con él. Pero le falta el ataque del “ardor
misionero”. Llegó con ocasión de los 25 años de
El
recién nombrado Visitador, P. Pablo Tobar, creyó conveniente nombrar un propagandista oficial de la Misión, con el
objeto de obtener fondos para posteriores inversiones. La idea se discutió:
¿Convenía sacrificar a un misionero para esa función? ¿Con dedicación
exclusiva? ¿Se reunirán suficientes recursos para responder a las exigencias
misioneras? Eran interrogantes. Se podía
poner en duda
En lo
que todos convenían era en que si se aceptaba la propuesta, el candidato ideal
era Jesús Taboada. Así que, Taboada fue
nombrado propagandista de la Misión.Ya en
España, comenzó a rodar
Taboada identificado
con el P. Santiago a quien se
colocó en Cattinga. El mismo lugar en el que el misionero casi se
había dejado
Sáenz de
Heredia, que es quien dirige el film, nos presenta al nuevo Francisco Javier: Taboada, a quien los hilillos blancos están
veteándole su barba misionera, acaba de
llegar para explicarnos la historia íntima de “La mies es mucha”. Quiere
que, sin romper la continuidad del castellano, se incluyan vocablos indios, palabras que él nos explica, y que
encierran colorido y ambiente”. Nada tiene, pues, de extraño, que la gente
le salude como el suami
Taboada o que
le despida con un sonoro nomoscaro. El film se granjeó el titulo
de la mejor película religiosa del año.
Si no
fuera por cartas confidenciales, nunca habríamos sabido que la película viajó a
Roma para ser exhibida en Propaganda Fide. No puede
imaginarse el salto que me dio el corazón cuando me enteré de su ida a Roma.
¡Ya me supongo el éxito! Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención es que le hayan
pedido, desde el Palacio del Pardo para fuera a
entretener a su Excelencia y Señora. Eso sólo lo consigue usted. Ahora, váyase a Nueva York;
mande sacar las copias que necesite. Después, vaya a Venezuela y en noviembre a
Cuba. Esté allí hasta marzo y, entonces, viaje a California.
En 1952,
el “errante misionero” volvía a “su” Misión con doble objetivo: obtener nuevo
material y establecer una oficina de contacto con los bienhechores
conquistados. Tenía, también, pendiente
una visita a Filipinas que realizó en 1954. Desde allí, voló a
MARTINIANO LEÓN, C. M.