P. JESÚS TABOADA LABORRA

 

Cuadro de texto:  

Nombre:             Jesús
Apellido:            Taboada Laborra

Lugar nac.          Sangüesa
                           (Navarra)
Fecha nac.          12 / 09 / 1912

Vocación:           14 / 09 / 1928
Ordenación:        15 / 08 / 1937

Cuttack (India):   1939

Madrid:                1959

Muerte:                01 / 06 / 1993.

Corrían los difíciles años de la guerra civil cuando Jesús Taboada Laborra culminaba su carrera eclesiástica. El nuevo óleo le infundía fuerza para aceptar, con riesgo, su estreno  del sacerdocio. Así que solicitó Cuttak (India) como su destino. Para familiarizarse con el inglés, pasó una no muy prolongada estancia en Inglaterra. Su ilusión se hizo realidad en febrero de 1939, el día  que pisaba  tierra misionera.

 

Allí le cayó en suerte Cattinga, uno de sitios más arriesgados. La Misión, que le había recibido con los brazos abiertos, no pudo evitar que le atacara la fiebre palúdica. ¡El paludismo! Había pisado su terreno y le pedía impuesto.

 

Desde la comunidad, se filtraban los datos: Sigue enfermo. Las noticias son alarmantes. ¿Estaba pagando la  novatada?

 

Probado con este bautismo  inicial, ya podía considerarse indio. La fiebre física no había podido con él. Pero le falta el ataque del “ardor  misionero”. Llegó con ocasión de los 25 años de la Misión. Taboada demostró su celo elaborando un hermoso, digno e interesante album histórico, Las Selvas del Ganjam, en el que  recogía el trabajo misionero de los años iniciales. Se le calificó positivamente: servirá de fuente de investigación  para  cuantos quieran saber  algo acerca de  la Misión.

 

El recién nombrado Visitador, P. Pablo Tobar, creyó conveniente nombrar un  propagandista oficial de la Misión, con el objeto de obtener fondos para posteriores inversiones. La idea se discutió: ¿Convenía sacrificar a un misionero para esa función? ¿Con dedicación exclusiva? ¿Se reunirán suficientes recursos para responder a las exigencias misioneras? Eran interrogantes. Se podía  poner en duda la propuesta. Había quienes confiaban en  que las cosas seguirían como hasta ahora. ¿Ha faltado alguna vez la ayuda de Dios?

 

En lo que todos convenían era en que si se aceptaba la propuesta, el candidato ideal era Jesús Taboada. Así que, Taboada  fue  nombrado propagandista de la Misión.Ya en España, comenzó  a  rodar la película La mies es mucha.

 

Taboada identificado con el  P. Santiago a quien se colocó  en Cattinga.  El mismo lugar en el que el misionero casi se había dejado la vida. El sitio era ideal para reflejar el heroísmo de un misionero perdido en lugares donde no se conoce ni la  comodidad ni el descanso.

Sáenz de Heredia, que es quien dirige el film, nos presenta al  nuevo Francisco Javier: Taboada, a quien los hilillos blancos están veteándole su barba misionera, acaba de  llegar  para explicarnos la  historia íntima de “La mies es mucha”. Quiere que, sin romper la continuidad del castellano, se incluyan vocablos  indios, palabras que él nos explica, y que encierran colorido y ambiente”. Nada tiene, pues, de extraño, que la gente le salude como el suami Taboada  o que le despida con un sonoro nomoscaro. El film se granjeó  el titulo  de la  mejor película religiosa del año.

 

Si no fuera por cartas confidenciales, nunca habríamos sabido que la película viajó a Roma  para ser exhibida en Propaganda Fide. No puede imaginarse el salto que me dio el corazón cuando me enteré de su ida a Roma. ¡Ya me supongo el éxito! Sin embargo, lo que más  me ha llamado la atención es que le hayan pedido, desde el Palacio del Pardo para fuera a  entretener a su Excelencia y Señora. Eso sólo lo consigue usted.  Ahora, váyase a Nueva York; mande sacar las copias que necesite. Después, vaya a Venezuela y en noviembre a Cuba. Esté allí hasta marzo y, entonces, viaje a California.

 

En 1952, el “errante misionero” volvía a “su” Misión con doble objetivo: obtener nuevo material y establecer una oficina de contacto con los bienhechores conquistados.  Tenía, también, pendiente una visita a Filipinas que realizó en 1954. Desde allí, voló a La Habana. Aunque siempre contó con el apoyo de su obispo, estas segundas partes no fueron buenas. La  nueva visita a las Américas estuvo cubierta de dificultades. Así que renunció definitivamente a su papel de propagandista de la Misión y se incorporó a la comunidad de Madrid para convertirse en el propagandista de La Milagrosa hasta el primero de junio de 1993, cuando entregaba su alma a Dios. Atrás quedaban sus años de misionero en la India y sus viajes de propagandista. Le restaba recibir la corona.

 

MARTINIANO LEÓN, C. M.