MISIONES POPULARES VICENCIANAS RENOVADAS
A NUEVOS TIEMPOS = NUEVA EVANGELIZACIÓN.
RESPUESTAS A
PREGUNTAS.
¿Qué es una Misión Popular Vicenciana?
¿Quiénes participan en la Misión?
CONTENIDO
En América
MATERIALES
Vínculos
Somos sacerdotes de la Congregación de la Misión, fundados por San Vicente de Paúl en 1617, para “evangelizar a los pobres del campo” y por eso somos conocidos como “Padres Paúles” y a nuestra misión la llamamos “misión popular vicenciana”. Desde nuestra llegada a España, el año 1704, se nos ha conocido popularmente como “Padres Misioneros”, porque desde nuestros orígenes nos hemos dedicado a las Misiones Populares.
Por supuesto que el Evangelio de Jesucristo siempre es el mismo, pero los tiempos y los hombres a quienes debemos anunciárselo cambian constantemente. Esto nos exige fidelidad y al mismo tiempo una continua renovación. De ahí que ahora las llamemos Misiones Populares renovadas y adaptadas al momento presente.
Los Padres Paúles, fieles a la llamada de la Iglesia a una Nueva Evangelización, "nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión", y a nuestra tradición misionera, intentamos colaborar en esta evangelización mediante las Misiones Populares Vicencianas.
Somos mensajeros y sembradores del Evangelio de Jesucristo. Esperamos que, por la gracia de Dios, la semilla de la Misión Popular fructifique en las parroquias para bien del pueblo cristiano y para bien de todos los hombres, creyentes, indiferentes e increyentes, a quienes ama el Señor.
Que María Inmaculada de la Medalla Milagrosa, estrella de la evangelización, interceda para que la buena noticia de la salvación llegue a los pobres de generación en generación.
El Equipo Misionero Padres Paúles de la Provincia de Madrid, nos ponemos a vuestro servicio en Cristo Evangelizador.
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¿Qué es una Misión Popular Vicenciana?
La Misión Popular Vicenciana es una acción evangelizadora extraordinaria que, dentro del proyecto pastoral de la Iglesia diocesana, del arciprestazgo o de la parroquia, realiza la comunidad cristiana local, presidida por sus pastores, animada y dirigida por un equipo de evangelizadores misioneros Paúles.
Consiste en el anuncio intenso y gozoso del Evangelio de Cristo confiado a la Iglesia, tanto a los cristianos como a quienes se distancian o viven alejados de la fe, con la finalidad de invitar a todos los hombres a escuchar la Buena Noticia y a convertirse a Jesucristo; y al mismo tiempo, alentar en los cristianos la vivencia de la verdadera fe y el compromiso misionero.
Esta acción extraordinaria es distinta, pero no en oposición a la ordinaria; al contrario, está al servicio y en armonía con ella. Es extraordinaria por la misma dinámica de la misión: predicación del mensaje, celebraciones, agentes misioneros, participación popular, tiempo...
Todo lo hemos de hacer según el estilo misionero vicenciano. San Vicente de Paúl creó un estilo propio de misionar que legó a su familia y que, entre otras notas, se caracteriza por:
· Dirigirse preferentemente a los pobres del campo y a los más abandonados;
· Evangelizar íntegramente (de palabra y de obra) remediando las necesidades espirituales y temporales de las personas;
· Establecer y organizar el ejercicio comunitario de la acción caritativa;
· Consolidar la evangelización de los pobres forjando buenos sacerdotes al servicio de la misión;
· Misionar desde nuestras cinco virtudes características: Sencillez, humildad, mansedumbre, mortificación y celo por la salvación de las personas;
· Predicar según el “pequeño método”: con familiaridad y sencillez, al alcance de todos (los pobres del campo fueron los primeros misionados)
· Realizar la misión en Comunidad.
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¿Quiénes participan en la misión?
Ciertamente el Espíritu Santo es el primer agente misionero, el primer testigo de Jesucristo. Supuesto esto, toda la comunidad cristiana -sacerdotes, laicos y religiosos- es agente principal de la misión. La misión depende de la comunidad cristiana en su conjunto. Todos los cristianos son misioneros y tienen su papel específico en la misión.
En este sentido, el papel de los sacerdotes de la parroquia es de importancia capital. Sin ellos, sin su pastoreo (así lo confirma la experiencia misionera), la misión, en su conjunto, pierde gran parte de sus posibilidades.
Los laicos, por su parte, no son simples invitados a la misión, sino sus protagonistas. Ellos son misioneros de pleno derecho y encargados especialmente de llevar el anuncio del Evangelio a la familia, a la escuela, al trabajo y a la calle. Cada cristiano por su bautismo es misionero y, en la medida de sus posibilidades, es también responsable de la misión.
Es necesario, así mismo, valorar e integrar el carisma específico de los religiosos/as que vivan dentro de la parroquia, en favor de la misión popular.
Los misioneros llegados de fuera, no actúan en su nombre; son enviados de la comunidad vicenciana y forman el equipo misionero. Su carisma vicenciano ha dado lugar a diversas comunidades y asociaciones. Por ello, el equipo misionero, aunque básicamente lo forman sacerdotes de la Congregación de la Misión (Padres Paúles), frecuentemente acoge a Hijas de la Caridad y a miembros de asociaciones laicales vicencianas (Voluntarios/as de la Caridad, Juventudes Marianas Vicencianas y otros laicos.)
El equipo misionero es importante en la misión. Pero su papel está subordinado al de la misma comunidad cristiana local. Por eso el servicio básico del equipo misionero es evangelizar con obras y palabras a todos, especialmente a los pobres; y sensibilizar, estimular y ayudar a la comunidad cristiana para que sea ella misma la verdadera responsable de una evangelización misionera.
La misión no quiere suplantar ni trabajar al margen de los proyectos
pastorales ya establecidos. Más bien quiere integrar toda su fuerza al servicio
de los mismos, pues es entonces cuando encuentra su mayor fecundidad. Donde,
por los motivos que sean, de hecho no exista un proyecto pastoral, la misión
popular trata de generarlo.![]()
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La Misión anuncia el núcleo básico de nuestra fe, el Kerigma. La misión proclama y anuncia el Evangelio, la Buena Noticia de Jesús: "Jesús es el Señor", y sólo en Él encuentra el hombre su salvación. Anuncio, pues, fundamental y básico para vivir la fe en la caridad.
La evangelización en sentido amplio abarca acciones misioneras (dirigidas a los alejados), catequéticas y pastorales (dirigidas a los creyentes) Las tres se realizan en la misión popular vicenciana. El principal cometido es evangelizar con obras y palabras a todos, especialmente a los más pobres; y sensibilizar, estimular y ayudar a la Comunidad cristiana para que sea ella misma la verdadera responsable de la evangelización.
La proclamación misionera del Evangelio ha de ser un anuncio gozoso: sólo el amor misericordioso es Buena Noticia para el hombre; la amenaza y el miedo sólo producen tristeza y esclavitud. Se trata de "abrir el apetito" al Evangelio.
Ha de ser un anuncio eclesial: sólo desde el amor y la fidelidad a la Iglesia, a quien el Señor concedió el Espíritu y confió su misión salvadora, es posible anunciar el verdadero y único Evangelio de Jesucristo.
Es anuncio intenso: "a tiempo
y a destiempo", en todo lugar y ambiente, con obras y con palabras.![]()
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Llevar el evangelio a todo el Pueblo de Dios. El anuncio misionero está destinado a todos los hombres, cualquiera que sea su condición. Todos, creyentes, indiferentes e increyentes, necesitan escuchar y saborear el Evangelio. Y si como cristianos y vicencianos, a alguien hemos de preferir, éstos son los pobres, cuya evangelización es signo inequívoco del Reino de Dios.
La actual situación religiosa de nuestro pueblo nos exige evangelizar a cada persona y a cada grupo teniendo en cuenta sus actitudes ante el mensaje cristiano. Pero al mismo tiempo es necesario fortalecer el sentido comunitario de la fe, que ha de manifestarse en servicios a la comunidad (asociaciones y grupos, consejo pastoral...) y en el compromiso caritativo y social. De ahí la importancia de la dinámica de comunión en la misión para promover en ella la vocación y la misión de los fieles laicos, asumiendo ministerios y servicios y manifestando su responsabilidad misionera.
La misión popular pretende, en un movimiento evangelizador de dentro hacia fuera de la comunidad cristiana, arraigar la fe de los creyentes, sostener la de los débiles, recuperar la de quienes se alejan de ella, invitar a ella a los no creyentes. Cada terreno tiene sus propias posibilidades, su propio ritmo y exige un cultivo diverso. Sabedores de esto, hemos de responder al Señor que nos invita a salir a sembrar con esperanza. Por ello, y sin perder de vista la orientación hacia los alejados, la misión popular trabaja más inmediata y directamente sobre la misma comunidad cristiana, que ha de convertirse en primer agente misionero.
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CONTENIDO
Proyecto de Misión Popular Vicenciana:
La Misión es una acción pastoral extraordinaria que pretende renovar y dinamizar la vida cristiana de la comunidad parroquial en su más amplio sentido:
+ Fortalece la experiencia cristiana dentro de la Comunidad parroquial.
+ Promueve el protagonismo de los laicos y su compromiso cristiano.
+ Anima, refuerza y consolida la actividad pastoral parroquial.
+ Despierta el espíritu misionero de la Comunidad Cristiana hacia el exterior.
El proceso de la Misión se desarrolla en un período de tiempo relativamente amplio pero continuado y acomodado a la comunidad parroquial a misionar. Puede durar desde varios meses hasta más de un año. Este proceso continuado se escalona en tres etapas complementarias: Premisión, Misión, tiempo fuerte y Postmisión.
ETAPAS DE LA MISIÓN:
1ª ETAPA: La Premisión: (Sensibilización misionera)
Es un tiempo de preparación para la Misión y, sobre todo, es un tiempo de sensibilización misionera de toda la Comunidad Parroquial. Es necesario que la realidad de la Misión vaya calando en toda la comunidad. Para ello se establece un programa de preparación para la Misión dirigido a toda la comunidad parroquial pero, fundamentalmente, a las personas más cercanas y colaboradores en la actividad parroquial. De esta preparación, sensibilización para la Misión, surgirán los colaboradores más directos en la Misión. Colaboradores salidos de la misma comunidad parroquial a quienes, desde ahora, llamaremos Agentes de la Misión y que estarán al servicio de la misma, el tiempo que dure, y desarrollarán el trabajo que se le asigne a cada uno. “No se da testimonio sin testigos, como no existe misión sin misioneros” (R. M. 61)
La duración de esta etapa de Premisión dependerá de las características propias de cada parroquia a misionar. Siempre serán varios meses de preparación y de sensibilización.
En esta etapa interviene y de un modo especial el Equipo Misionero que, juntamente con los sacerdotes y los fieles más activos de la parroquia, los llamados agentes de la misión, elaborará el plan a seguir durante la Misión en su tiempo fuerte.
2ª ETAPA: La Misión en su tiempo fuerte. (Suele durar 18 días)
Esta etapa es de impacto evangelizador. Corresponde al momento central de la misión, al llamado “tiempo fuerte de la misión” y está dedicado intensamente a la proclamación evangélica y al testimonio cristiano.
La duración de esta etapa varía según las necesidades de la población a misionar. Normalmente esta etapa del tiempo fuete de misión, se desarrolla en dos semanas, nunca en menos de una, precedidas por tres días de preparación inmediata. En ocasiones, la misión dura tres semanas. Es en esta etapa cuando, sin suplantar a la comunidad cristiana local, interviene más directamente el equipo misionero.
Es un impacto evangelizador y, en consecuencia, tiene su propia dinámica y una articulación precisa. Son dos semanas completas dedicadas a una acción misionera intensa en la parroquia.
En la primera semana se hará en forma de catequesis-diálogo realizados en los grupos de misión que se reúnen en las propias casas de los vecinos, por eso se llama “semana de los grupos de misión”. Es un encuentro entre los vecinos para compartir la vida, dejándose interpelar por la Palabra en un ambiente sencillo cercano y dialogante.
A la segunda semana se la llama la semana del “anuncio y celebración de la Buena Noticia”. Todos sabemos que “El Anuncio ha de tener la prioridad permanente en la Misión” (R. M. 44) y así lo hemos de llevar a cabo. En esta semana trataremos, además, de ofrecer cauces y medios que faciliten la participación corresponsable de los cristianos en la vida de la parroquia.
3ª ETAPA: La Postmisión: (evangelización permanente)
Es la etapa más flexible, pues en gran parte depende de las anteriores y al mismo tiempo las evalúa. Es un tiempo propicio para orientar y consolidar los frutos de la Misión y para renovar la vida de la Comunidad parroquial desde la acción catequética (reorganizando los grupos de misión) y pastoral (revitalizando los distintos ministerios y servicios.
Como etapa de misión:
· Abarca un tiempo limitado y extraordinario, antes de volver a la pastoral ordinaria revitalizada por la misión.
· Incluye un apoyo y un seguimiento por parte del Equipo Misionero.
· Busca aprovechar y desarrollar los resultados de las etapas anteriores a favor de la comunidad cristiana.
· Intenta poner las bases de un proceso de evangelización permanente destinada, especialmente, a los alejados.
·
Los misioneros ofrecen unos temas específicos de Profundización en la fe que
pueden durar un año o dos, según la programación periódica que confeccionen los
mismos responsables de la parroquia.![]()
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CURSO 2004 - 2005
* Del 5 al 10 de octubre: Posmisión en Pantoja (Toledo)
* Del 14 al 31 de octubre: Misión de Tarifa (Cádiz)
* Del 28 de noviembre al 8 de diciembre: Misión en la parroquia de “La Purísima” (Málaga)
* Del 18 de febrero al 6 de marzo: Misión en la parroquia de “San Antonio” (Alicante)
* 16 de marzo Reunión Interprovincial de Directores de Misiones Populares (Madrid)
* Del 15 al 17 de abril: Jornadas Provinciales de Misiones Populares en Andujar (Jaén)
* Septiembre: Encuentro Interprovincial de Misiones Populares (Salamanca) fecha por confirmar
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COMUNICADO FINAL DE LAS IV JORNADAS DE MISIONES POPULARES
"RETOS A LA MISIÓN HOY"
Los días 8 al 10 de junio de 2004, convocados por el Departamentos de Pastoral de CONFER, hemos celebrado las IV Jornadas de Misiones Populares. Nos hemos reunido en torno a 90 personas entre sacerdotes, religiosos y laicos. Ha sido un encuentro precioso en el que hemos podido contrastar los diferentes carismas con que ha agraciado el Espíritu a su Iglesia en el campo de la evangelización extraordinaria: Verbo Divino, Franciscanas de la Misericordia, del Espíritu Santo, Hijas de la Caridad, Misioneras Cruzadas de la Iglesia, Claretianos, Paúles, Pasionistas, Oblatos de María Inmaculada, la Comunidad Pueblo de Dios, Religiosas del Sagrado Corazón, Obra de Jesús, Redentoristas, Vicarios Episcopales, sacerdotes seculares, Jesuítas, Josefinas de la Santísima Trinidad, seglares, Misioneras Catequistas, Religiosas de la Asunción, Terciarias Capuchinas, Franciscanos de la T.O.R., Hnas. Caridad de Santa Ana, Instituto Catequista Dolores Sopeña y Escolapios.
Ya en las anteriores Jornadas manifestamos la convicción de que "la Misión Popular se inserta en la pastoral ordinaria de las comunidades parroquiales y que puede aportar luz y empuje misionero a las parroquias que la reciben con deseos de búsqueda y fidelidad a lo que Dios quiere de ellas".
Constatamos, también, que la Misión Popular puede prestar una ayuda inestimable a la pastoral ordinaria para que ésta llegue a ponerse en “clave de misión”. Creemos que sigue siendo actual la constatación del Congreso "Parroquia evangelizadora" al afirmar que el reto más importante al que se enfrentan la mayoría de nuestras parroquias es el paso de una pastoral de cristiandad a una pastoral de misión; más en concreto, el paso de una pastoral de conservación, dedicada preferentemente a instruir la fe de los practicantes y a alimentar la vida cristiana de los fieles por la participación en los sacramentos, a una pastoral orientada a hacer presente en la sociedad la fuerza salvadora y humanizadota de Jesucristo (Cfr. No 17)
Somos conscientes de que la tarea no es nada fácil. Son muchas las dificultades que encontramos para llevar adelante esta tarea. Sin embargo, asumimos con ilusión la tarea de trabajar mano a mano con la pastoral ordinaria en el anuncio renovado de Jesucristo. Este es el mundo que Dios quiere, con sus luces y con sus sombras, y a este mundo somos enviados. Ofrecemos, pues, la Misión Popular como un instrumento dinamizador de la parroquia en clave misionera, sensibilizando hacia dentro y saliendo hacia fuera.
Entre los muchos retos que tiene planteada la Misión hoy, nos hemos detenido especialmente en dos de los más importantes: la familia y el mundo de los jóvenes.
La Familia: Aunque constatamos que la familia es un valor en alza, somos conscientes de que es también una realidad en crisis, ha perdido su contorno, está desinstitucionalizada, no sabemos muy bien qué es la familia. A esta familia hay que anunciar el evangelio hoy, pero no desde una teología para la familia ideal, sino para la familia real. Desde ahí somos invitados a estar atentos a las familias con casos conflictivos, tratando de crear actitudes de acogida y facilitando la creación de espacios de acogida y de diálogo para ellas en las parroquias. Así mismo no podemos cerrar los ojos ante las nuevas formas de familia que están emergiendo y que no podemos situarlas fuera de la Iglesia ya de antemano.
El mundo de los jóvenes: Muchos de ellos están alejados de la Iglesia, otros mantienen la fe recibida en familia pero bajo mínimos; son cada vez menos los jóvenes comprometidos en la causa de Jesucristo y del evangelio. Hemos de afrontar con urgencia el anuncio del Evangelio a los jóvenes.
En esta tarea, de la misión con los jóvenes, necesitamos convencernos de que es tarea de todos. Todos debemos estar dispuestos a acoger, a recibir y a dejarnos interpelar por los jóvenes. Eso significa dedicar “25 horas al día y ocho días a la semana”. Significa hacernos presentes en su mundo y ser punto de referencia vital desde la vivencia propia del misterio de Dios. Y para ello tenemos que ser audaces buscando nuevos cauces, nuevos métodos, nuevos lenguajes, nuevas experiencias que hagan posible el encuentro del joven de hoy con Jesucristo.
Los misioneros asumimos con inquietud estos retos, pero también con inmensa esperanza. No olvidamos que el Señor está con nosotros. Él envía su Espíritu para evangelizarnos y para evangelizar.
Así, con el deseo de contribuir a la construcción de una Iglesia de comunión, misionera y esperanzada, renovamos nuestro deseo y nuestra disponibilidad para servir a las comunidades parroquiales con algo que es válido, eficaz y necesario para la revitalización misionera de las comunidades cristianas: La Misión Popular. Desde ahí reivindicamos el papel que la pastoral misionera extraordinaria debe ocupar en la Iglesia española, como respuesta a la invitación a la nueva evangelización de nuestras gentes y de nuestra sociedad.
Al terminar este encuentro nos sentimos estimulados a seguir reflexionando juntos y como equipos misioneros para avanzar en la puesta en marcha de Misiones Populares y para responder a los nuevos retos que plantea a la evangelización la nueva situación que estamos viviendo.
Damos gracias a Dios porque hemos disfrutado de la oración común y de la eucaristía compartida, entre todos los participantes; del testimonio gozoso de sacerdotes que han vivido la misión en zonas rurales y urbanas y que continúan dinamizando sus parroquias en clave misionera; de la experiencia compartida por los matrimonios que se han desplazado desde Toledo y Granada y que han dejado constancia del papel de la familia en la vida de la parroquia y en el desarrollo de la misión.
Los que nos sentimos animados por el mismo Espíritu de Jesús, el misionero del Padre, agradecemos al Señor haber podido compartir estos días tantas experiencias, inquietudes y proyectos. Quedamos emplazados para dentro de dos años a volver a repetir la experiencia.
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Postmisión en Pantoja (Toledo).
El P. Rafael Quevedo y Sor Mª Jesús Juanes se hicieron presente, una vez más, en Pantoja, del 5 al 10 de octubre, para celebrar la semana de postmisión a comienzo de curso. He de señalar que esta parroquia tiene un seguimiento continuo desde que se celebró la misión en el 2001. Se convocó a los animadores y dueños de casa, catequistas, visitadores de enfermos y matrimonios. Sor Mª Jesús visitó a todos los enfermos.

TARIFA EN MISIÓN
“Eres de la Trinidad Sagrario, Divina Aurora…” Así comienza el himno de la Virgen de la Luz, patrona de la comarca de Tarifa. Señalo que el himno es cantado por todos con mucho fervor, incluso los niños pequeños lo saben. Muchos fueron los tarifeños que se sintieron convocados mediante la presencia de la Virgen de la Luz a esta Misión Popular.
La experiencia vivida de esta Misión es fruto del deseo del párroco y arcipreste D. Agustín Borrel y su vicario parroquial, D. José Antonio Capurro. En noviembre de 2003 el párroco y el vicario parroquial, se entrevistaba con los padres de la Provincia de Salamanca. Las pretensiones eran misionar todo el arciprestazgo de Tarifa. Sin embargo, después de varios encuentros con el clero, se decidieron a celebrar este tiempo extraordinario los párrocos de Tarifa y Zahara de los Atunes.
La Misión en Tarifa comenzó el 14 de octubre con la llegada del Equipo Misionero. Compuesto por siete padres: Juan Miguel Ruz, Pedro Pascual, José López Bouza, Antonio Villar, Felipe Ortiz, Miguel Ángel Renes y Rafael Quevedo. El director de la Misión era el P. Juan Miguel Ruz. Como colaboradoras en la Misión participaron ocho Hijas de la Caridad de la Provincia de Sevilla. Fue significativa también la presencia de seis jóvenes de JMV, que desarrollaron la Misión infantil y juvenil.
Se establecieron cuatro centros de Misión. Dos en el centro del pueblo, la parroquia de San Mateo y la parroquia de San Francisco. Y dos en las zonas nuevas del pueblo. Uno en la salida para Algeciras en el Colegio “Virgen del Sol”, y el otro la salida del pueblo para Cádiz, en una terraza cubierta de verano llamado “La Lupita”.
El
domingo 17 subimos, al alba, a la ermita de la Virgen de la Luz, para trasladar
su imagen al pueblo. María se convertía en la primera misionera que convocaba a
sus hijos a vivir este tiempo extraordinario de gracia. Muchos hombres, mujeres,
jóvenes y niños, subieron a este evento. Dijimos los misioneros que la Virgen,
aquí, tiene enganche. A las 12 estaba la Virgen en la Alameda, la presencia de
personas era masiva, más de cinco mil personas se arropaban bajo el manto de la
Virgen de la Luz. El P. Juan Miguel Ruz subido a un estrado dirigió el saludo a
la Virgen y también a todos los presentes. Una frase se acuñó siempre en su
discurso: “¿te has enterado? Tarifa está en Misión, comunícalo”.
La Virgen quedó en esa primera semana en la parroquia de San Francisco, centro donde el P. Miguel Ángel y Rafael Quevedo desarrollaron su trabajo misionero. La presencia de la Virgen provocaba una asistencia muy plural de hombres, mujeres, jóvenes y niños.
La primera semana, no tuvimos los Grupos de Misión, pues no había sido bien acogida esta dinámica de los Grupos en la Casas desde el primer momento, por eso se prefirió trabajarlo durante esta semana y dejarlo para la segunda. Los actos de misión, tanto la eucaristía a las 8,30, como la oración misionera con el ángelus a las 12.00 fueron muy concurridos, en la misa participaba de 80 a 90 personas, y en el ángelus 150 personas. La predicación misionera era a las 20.00 y participaban alrededor de 90 personas, en el centro de San Francisco. En cambio, en San Mateo la asistencia a los actos fue más pequeña, debido a la presencia de la Virgen en San Francisco. Sin embargo los centros de la periferia, que no disfrutaron de la presencia de la imagen de la Virgen, fueron creciendo en número de asistentes.
El llamado equipo itinerante formado por los jóvenes de JMV y una Hija de la Caridad, bajo la dirección del P. Juan Miguel Ruz, visitó todos los Centros Educativos. Por las tardes tanto en San Mateo, para los de 4º, 5º y 6º de primaria celebraban encuentros festivos-misioneros. Y en San Francisco participaron los de 1º 2º y 3º de primaria. La mañana de sábado 23 se celebró la fiesta infantil.
Las celebraciones penitenciales se realizaron en los distintos centros de misión. Un grupo nutrido, y de todas la edades, celebraron la fiesta del perdón.
Los jóvenes del pueblo, también recibieron el mensaje de la Buena Noticia, en las dos semanas de Misión. Señalar que la presencia de jóvenes, tanto en adolescentes como en jóvenes mayores fue significativa. Alrededor de 30 adolescentes y 15 jóvenes entre 18 y 28 años.
El P. Rafael Quevedo coordinó los encuentros de matrimonio. Un grupo de 20 matrimonios participaron durante la primera semana. El sábado celebraron festivamente la renovación de los compromisos matrimoniales.
El sábado a las 22,30, después de la celebración de los matrimonios, tuvimos el rosario de antorchas por las calles de la ciudad. Se traslado a la Virgen de la Luz de San Francisco a San Mateo. Un gran número de personas, aunque no el mismo de la bajada, se agrupaban en las calles y los balcones para ver pasar a la Virgen. Otros acompañaban a la Virgen rezando el santo rosario, meditando los misterios luminosos.
El domingo 24 nos visitó el Sr. Obispo de Cádiz, D. Antonio Ceballos. Nos reunimos con el Sr. Obispo, todos los misioneros y sacerdotes del pueblo. Su preocupación por la evangelización era manifiesta y agradeció la presencia y la labor misionera que estábamos realizando. A las 20.00 celebramos la eucaristía, presidida por D. Antonio Ceballos, y envió a los dueños y animadores de los Grupos de Misión.
La segunda semana, desarrollamos la dinámica de los Grupos. Se formaron 30 Grupo con una media de 10 a 12 persona por Grupo. No fueron muchos, pero señalar que ante los obstáculos que se pusieron al principio, la dinámica fue bien acogida y realizada. Decir que, como siempre, la mayoría de los integrantes eran mujeres y de edad avanzada. Algunos Grupos se nutrían de mujeres jóvenes, donde el diálogo era más interesante y desafiante.
El sábado por la tarde celebramos la fiesta de los Grupos de Misión en el templo parroquia de San Mateo. Una celebración muy festiva se realizó en torno a esta experiencia de los Grupos de Misión. Todos deseaban continuar en los Grupos de Misión. Los testimonios de algunas personas fue muy elocuente: “yo no puedo, decía una señora, apagar este fuego que llevo en mi corazón”.
El jueves 28 a las 12.00 celebramos el Sacramento de la Unción de Enfermos. Un grupo nutrido de ancianos recibieron con alegría y entusiasmo dicho sacramento. El jueves anterior el P. Renes lo impartió en la Residencia de Ancianos que dirigen las religiosas de la Inmaculada.
El domingo al alba, regresaba al Virgen de la Luz a su santuario. Pero antes se detuvo en el puerto de Tarifa para orar por todos los marineros fallecidos y también los emigrantes que han perdido la vida cruzando el estrecho. No fue tan numerosa la presencia de personas como en la bajada, pero el pueblo oraba con María a Jesucristo, el Hijo de Dios. Se clausuró el evento en el templo de la Virgen, aunque estaba preparada la celebración en la explanada, no pudo ser porque las nubes traían agua. El coro de la Hermanad de la Virgen de la Luz amenizó la eucaristía. Los misioneros nos despedimos y agradeciendo a todos que la Misión ha sido posible gracias al esfuerzo de todos y al impulso de Espíritu. Que la Virgen María en la advocación de la Luz nos acompañe para vivir en fidelidad y entrega todo lo vivido durante esto 18 días.
Rafael Quevedo, c.m
NOVENA-MISIÓN
PARROQUIA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN
MÁLAGA
En abril de 2004 el párroco D. Atanasio Martínez, y su vicario parroquial P. Pablo Mayo, OSA se puso en contacto con el Director de la Misiones Populares, P. Rafael Quevedo, para que celebrar una Misión en la parroquia de la Purísima Concepción de Málaga (situada en el barrio de Gamarra) Se presentó, al Consejo Parroquial, el esquema que realizamos normalmente en la Misión Popular y pusieron muchos impedimentos para realizar esa metodología. Señalo que la parroquia cuenta con muchos grupos distintos: Neocatecumenales, AIC, Carismáticos, Adoración Nocturna, Mies, etc. Por lo tanto, era una Misión difícil de encajar debido a la pluralidad de grupos parroquiales. El Equipo de Misiones presentó otro modelo adaptado a las necesidades de la parroquia. Y lo bautizamos con el nombre de Novena-Misión, y fue aceptado de buen agrado.
Del 24 al 27 se tuvo las reuniones en las casas, le denominaron reuniones domésticas y trabajaron el cuaderno de la Buena Noticia. En esta parte de las casas no estuvimos los misioneros, debido a los compromisos de las Novenas de la Milagrosa. Pero según nos informaron de que se abrieron 22 casas con una media de 10 personas por casa. Los testimonios fueron positivos puesto que la experiencia había calado en ellos y pedían seguir dichas reuniones.
El 29 de
noviembre llegó el equipo misionero, compuesto por el P. Rafael Quevedo, Sor
Valeriana Santamaría (Prov. Granada) y Sor Mª Jesús Juanes (Prov. San Vicente).
El 3 de diciembre se incorporaba el P. Miguel Ángel Renes y el 4 la joven de JMV
de Madrid Mª Ángeles Martínez del Sol.
Un abanico de actos hemos desarrollado durante esta Novena-Misión con catequistas, jóvenes, niños, ancianos, matrimonios, celebraciones, la predicaciones, visitas a enfermos y ancianos impedidos, rosario de aurora, procesión con la imagen de la Virgen por las calles del barrio La parroquia ha vivido una experiencia gozosa donde la Buena Noticia se ha trasmitido por todos los rincones.
Muchas personas han participado en las eucaristías y en los actos propios de la Misión. Todos manifestaba el bien que la Misión estaba produciendo en ellos. La Virgen convocaba como todos los años a celebrar esta Novena. Pero muchos nos decían que esta Novena-Misión ha despertado en muchos la necesidad de avanzar en la fe mediante la Palabra siempre viva de Dios.
Los actos específicos de la Misión han estado muy concurridos. La presencia de jóvenes mayores fue significativa. Es verdad que son jóvenes que pertenecen a los grupos concretos de la parroquia, pero también se alentó en ellos la necesidad de ser trasmisores de la Buena Noticia de Jesús a los mismos jóvenes. El encuentro con los matrimonio fue una experiencia muy enriquecedora, además de alta participación (50 matrimonio), con una presencia de matrimonios jóvenes muy importante.
El 8 se clausuraba solemnemente la Novena-Misión. Presidio el Vicario de la Ciudad D. Francisco González. Pero antes de la eucaristía, nos reuníamos de nuevos para evaluar los miembros del Consejo Parroquial y Comisión Organizadora de la Novena-Misión. Dos conclusiones podemos presentar como impacto de la Novena-Misión. Primero, se ha creado una conciencia de unidad dentro de la pluralidad de grupos parroquiales. La parroquia “Comunión de Comunidades. En segundo lugar, se ha visto que los miembros de la parroquia tienen que evangelizar a los no-evangelizados.
Culmino diciendo que la Misión Popular no está en crisis, lo que verdaderamente esta en crisis es la trasmisión de la fe. Por eso, el Equipo de la Provincia está en camino de avanzar y trasformar la metodología misionera para que provoque dicha transmisión y ayuden al hombre y la mujer de hoy a encontrase con el Dios de Jesucristo.
Rafael Quevedo, c.m
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1.- LA MISIÓN POPULAR VICENCIANA: (1995, 20 pág) Presentación general de la Misión. Es un cuadernillo de 22 páginas donde se recoge, con todo detalle, en qué consiste una misión popular vicenciana. Está dirigido, fundamentalmente, a los párrocos y a los consejos pastorales de las parroquias. |
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2.– TEMAS PARA LA PREMISIÓN. (2000, 96 pág.) Es una carpeta que comprende 4 temas y 3 celebraciones misioneras en cuadernillos separados. Son para el tiempo de Premisión y, con ellos se pretende llegar a sensibilizar a toda la Comunidad Parroquial en la acción misionera extraordinaria que se pretende realizar en la Parroquia. |
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3.– AGENDAS DEL MISIONERO I Y II. (1994) Son para uso interno de nuestro Equipo de Misiones. En ellas se desarrolla, con detalle, las actividades que se realizan en la Misión, Tiempo Fuerte. En el tomo I tenemos: (165 pág.) + Las Eucaristías de la Misión: con 6 temas sobre “La eucaristía es”; 6 temas sobre “La Misión es”; y 6 temas sobre “La Iglesia es”. + Las celebraciones Misioneras: envío misionero; encuentro festivo de Comunidades; sacramentos de la Unción y la Penitencia; renovación de las promesas matrimoniales; clausura de la Misión... En el tomo II: (153 pág.) + 6 Guiones para las celebraciones del Anuncio Misionero. + 6 guiones especiales para la misión con matrimonios. + 6 guiones de catequesis para la misión con niños. + Explicación de lo que comprende el Ministerio de Caridad. |
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4.– ORACIONES PARA LA MISIÓN. Son tres bloques de oraciones misioneras realizadas en hojas sueltas para entregar a las personas que acuden a la oración de las mañanas. + Primer bloque: 6 oraciones sobre las peticiones del Padrenuestro. + Segundo bloque: 6 oraciones sobre las Bienaventuranzas. + Tercer bloque: 6 oraciones sobre temas bíblicos. + Tercer bloque: 6 oraciones sobre temas bíblicos. |
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5.- “LA BUENA NOTICIA” . (2ª edición, año 2000, 112 pág.) En un formato cuidado y práctico, se presentan las 6 catequesis que se van a desarrollar en los grupos de misión reunidos en las casas durante la primera semana de misión. Hemos querido seguir el ejemplo del mismo Jesús que, de modo sencillo y familiar, hablaba a las gentes en los caminos, en las orillas del lago y en las casas de los amigos, y les comunicaba la “Buena Noticia”. Pretendemos que la gente, a través de la palabra de Dios y de un diálogo confiado y ordenado, descubra al mismo Jesús como “Buena Noticia”. |
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6.– ¡CREO, SEÑOR!: (Año 1996, 192 páginas) Es la primera carpeta sobre el credo de la fe cristiana. Contiene 7 catequesis básicas para ayudar a las Comunidades que surgieron durante la Misión. Cada catequesis va acompañada de una ficha para el trabajo y la oración personal. Pueden resultar útiles también, para grupos de adultos aunque no hayan tenido la Misión Popular. Este material, 7 temas y 2 celebraciones, favorecen los lazos humanos entre los vecinos, el diálogo desde la fe, la vitalidad de la Comunidad cristiana y el talante evangelizador y misionero de la parroquia. |
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7.– MISIÓN CON PERSONAS MAYORES. (1998, 56 pág.) Tomando como modelos de vida de entrega y de esperanza en Dios a personajes conocidos de la biblia, desarrollamos 6 temas y una celebración festiva e las que pretendemos, sobre todo, anunciar la Buena Nueva del Evangelio a los ancianos; iluminar su situación vital desde la Palabra de Dios y sensibilizarles sobre el papel que desempeñan en la vida y en la misión de la Iglesia. Sabemos que los ancianos pueden prestar grandes servicios a la Comunidad, no solo por su laboriosidad, sino, sobre todo, por su experiencia de vida. Con esto pretendemos crear grupos de vida ascendente allá done no existan y revitalizarlos donde ya estén funcionando. |
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8.– SEMBRADORES DE SOLIDARIDAD. (2001, 132 pág.) Para afrontar la Misión con los jóvenes, hemos elaborado 28 temas específicos con la finalidad de acercar los jóvenes a Dios. No es una tarea nada fácil. Las catequesis van acompañadas de una guía para el catequista. Los temas están clasificados en 5 grupos según la naturaleza de los jóvenes que vayan a recibir la Buena noticia del Reino y abarcan las etapas de Premisión, Misión y Postmisión. Hemos elaborado temas antropológicos y de experiencia de vida; temas Eclesiológicos en su dimensión comunitaria y misionera; temas Cristológicos, presentando al mismo Jesús como modelo de vida y como el mejor medio para llegar a Dios Padre |
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